Villablino inaugura la exposición ‘La Copa Rosa’, la muestra que ayuda a normalizar la menstruación en África

La muestra fotográfica estará abierta al público hasta finales de este mes. Forma parte del programa de actividades organizado por el Ayuntamiento para conmemorar el Día Internacional de la Mujer

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Villablino inauguró el pasado sábado por la tarde la exposición ‘La Copa Rosa’, del fotógrafo Antonio López. La muestra trata sobre la pobreza menstrual y la desigualdad de género en lugares donde la mayoría de mujeres no tienen acceso a productos sanitarios. Es el caso de Chad, país de África Central.

Eso muestra esta exposición que visita la Casa de Cultura de Villablino hasta finales del mes de marzo y que consta de imágenes tomadas en el año 2019, las cuales documentan el proyecto de la Fundación Ramón Grosso, dirigido por la ginecóloga y coordinadora de proyectos médicos de dicha Fundación, Laura de Mingo.

Precisamente, el documental que acompaña a la exposición fue proyectado en el auditorio de la Casa de Cultura de forma previa a la inauguración de la muestra.

Durante casi media hora, la grabación, efectuada por el fotógrafo, recoge los testimonios de adolescentes que viven en Chad. Se refleja fielmente la desigualdad de género que supone tener la regla en este país y las pocas posibilidades que existen para lidiar con algo tan sencillo como es la menstruación. No pueden cocinar porque «están sucias», ni pueden ir al colegio por miedo a mancharse y ser la burla de sus compañeros. Tampoco pueden acercarse a sus maridos. No tienen información sobre el por qué sangran y piensan que están enfermas y destruidas internamente. A nivel intelectual, pueden llegar a pensar que son impuras como les dicen en sus poblados.

La falta de información en torno a la menstruación es muy significativa en países como Chad así como también la falta de productos sanitarios. El uso de compresas depende de la clase social ya que son caras y no todas las familias se las pueden permitir. Algunas utilizan telas, trapos o incluso hojas a modo de compresa.

Ante esta situación, la doctora Laura de Mingo viajó hasta Chad para informar a las adolescentes sobre la menstruación, los cambios físicos que conlleva en su cuerpo la pubertad o los tabúes que existen en torno a la virginidad. Las chicas también pudieron plantear todas sus dudas a la médica.

Debido a las condiciones de higiene de Chad y la falta de medios para la compra de dispositivos menstruales, unido a la alta durabilidad, estimada en diez años, de la copa menstrual, hacen que ésta sea la solución perfecta para las mujeres africanas. Por ello, durante el proyecto de la Fundación Ramón Grosso, dirigido por de Mingo, se repartieron trescientas copas menstruales entre las adolescentes del colegio San Francisco Javier de Toukra, asociaciones de mujeres y centros de salud.

Algunas imágenes de la exposición

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