Son esos vestigios mineros que con cariño y añoranza aún conservaba la comarca de Laciana. Unas máquinas que han sido víctimas, en las últimas horas, del desmantelamiento del maltrecho sector y que parten de la capital lacianiega cargadas en grandes góndolas bajo la atenta mirada de algunos vecinos que con indignación se han despedido para siempre de un pedacito de la historia de la comarca.

Algo previsible si se tiene en cuenta que la empresa Coto Minero Cantábrico, en cuyas manos están los antiguos activos mineros de la MSP, se encuentra en proceso de liquidación. Aún así, hay locomotoras que no han sido vendidas ya que, a pesar de que ahora mismo están bajo el poder de la administración concursal de CMC, en su día fueron una concesión que se hizo por parte de la Junta de Castilla y León por lo que se prevé que próximamente pasen a ser titularidad de la administración autonómica y reviertan en el Consorcio del Ponfeblino. 

Así, de una en una, cuatro de esas máquinas diesel tan veteranas, verdes y amarillas, han ido abandonando la gran nave que las cobijaba. El acontecimiento no pasó desapercibido para algunos lacianiegos que se acercaron a la estación de tren, entre ellos maquinistas que en su día condujeron estas viejas joyas, o incluso algún auténtico apasionado del mundo ferroviario. Sin duda, estas antiguas locomotoras son el rastro de un legado minero que se apaga.

Las locomotoras

Según la información recogida por este medio de comunicación en la asociación berciana de Amigos del Ferrocarril, la tracción diesel llegó a la línea de Ponferrada a Villablino de forma tardía y un tanto tímida -1980- en tres series diferentes:

  • Las Macosa -1001 a 1004-. Llegaron en el año 1981 y fueron construidas en Valencia por Macosa. En ellas recayó la tracción en los peores años, cuando la línea estaba muy deteriorada.
  • Las Alco -1005 a 1008-. La adquisición de estas locomotoras se incluyó en los planes generales de renovación de la línea. Procedían de la revisión y adaptación al ancho de vía métrico de las locomotoras de ancho ibérico de Renfe. Tres de las locomotoras llegaron en 1997, mientras que la última, la 1008, llegó en 2000.
  • Las Krupp -601 y 602-. Son azules y blancas. Se adquirieron a la empresa nacional Calvo Sotelo a principios de los  años 80, y desde su llegada al ferrocarril, realizaron maniobras en Ponferrada, en Villablino y trenes cortos en los ramales de Caboalles y Villaseca de Laciana. Su escasa potencia no las hacía propicias para remolcar trenes de línea.