Num: 1756 | Lunes 27 de septiembre de 2021
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La voz de la mina es ‘1979: octubre negro’

El libro, del escritor berciano Manuel Blanco, fue presentado el pasado viernes en las instalaciones del pozo María de Caboalles de Abajo

Presentación del libro ‘1979:octubre negro’ de Manuel Blanco en las instalaciones del Pozo María

Al escritor berciano Manuel Blanco se le quebró la voz cuando se disponía a presentar en las instalaciones del pozo María de Caboalles de Abajo su libro ‘1979: octubre negro’. Rompió en llanto y casi no podía articular palabra. Lo mismo le sucedió a Jose Luis Real Saavedra, edil de Cultura del Ayuntamiento de Villablino y precisamente hijo de Adolfo Real, uno de los diez fallecidos aquel maldito 17 de octubre de 1979. También al prologuista, Roberto Matías, Ingeniero de Minas por la Universidad de León, las lágrimas le quitaban hasta el aliento. Junto a ellos, tragaba saliva el alcalde de Villablino, Mario Rivas.

Y emoción a raudales entre los familiares, amigos y vecinos de los fallecidos en María. Los que pusieron voz y dieron testimonio al accidente minero más grave sucedido en la comarca de Laciana. Los que volvieron a temblar cuando la sirena de la mina se activó el pasado viernes durante la presentación del libro. Porque esta obra, según su autor, “pretende ser una lectura que viaje a muchos lugares, donde este modo de vida es ajeno”. Pero para los mineros y sus familiares “es un homenaje sincero y necesario”.

Manuel Blanco consideró necesario “volver sobre nuestros pasos y recordar lo sucedido”, no solo para homenajear a los fallecidos en este accidente “sino para dejar plasmado en el papel la vida minera para otras generaciones”.

Pero… ¿qué es ‘1979: octubre negro’. Para Blanco es una niña que sigue esperando al borde de la escalera ese abrazo que nunca llegó. Es la pérdida de un amor de más de treinta años. Son los recuerdos de un niño de cuatro años a través de lo narrado por su madre. Es un hombre robusto al que le venció la mina y la mala suerte. Es aferrarse a un recuerdo. Es el adiós a un hijo. Son los primeros pasos hacia el rescate. Es la decisión de ser minero aún teniendo claro que no lo quería ser. Es un emigrante que encontró un hermoso valle para vivir. En definitiva, y en palabras de Blanco, son recuerdos, tristeza, superación, historia, homenaje, deuda moral y conocimiento.

Su objetivo era claro. Elaborar un libro que reflejara la minería pero desde dentro, desde el lado más íntimo y humano “dejando que la voz del minero fuera la protagonista” por eso considera un acierto “enfocar este ensayo a través de monólogos que nos ofrecen testimonios únicos y de gran valor” porque son “una lección de vida y de superación”. Ahora, Blanco confía en que este reconocimiento en forma de papel “ocupe un lugar destacado en nuestra historia. El lugar que se merece por derecho”.

Y parece que la meta la ha alcanzado porque Jose Luis Real Saavedra agradeció al autor la publicación de un libro diferente “que refleja, realmente y en propia voz, lo que hemos pasado los familiares”. Es la historia real y verídica de aquel accidente, contado desde el minuto uno. “Son nuestras propias experiencias, en primera persona”.

Para el alcalde de Villablino, Mario Rivas, es la forma más adecuada “de dar voz a la mina”. “Lo más negro que tiene el carbón” -siguió diciendo- “es quien pierde la vida extrayéndolo de las entrañas de la tierra y lamentablemente el carbón no forma ya parte de nuestras vidas en presente pero sí en pasado”. El libro, según sus palabras “refleja la memoria que tiene este valle, la memoria que tenemos todos respecto a lo que significa el carbón para nosotros y tenemos que seguir en ese papel reivindicativo y de lucha. No porque nos lo merezcamos sino porque nos lo deben. De aquí ha salido todo el desarrollo de un país”, terminó diciendo.

El prologuista, Roberto Matías, confesó que, aunque trabajó durante veinte años en la cuenca minera de Fabero, “tuve la inmensa suerte de que nunca tuve que ir a un entierro de un trabajador. Porque es eso, suerte” porque en los años sesenta “morían anualmente cerca de 80 personas en la minería de León. Era algo admisible”. Con el pasar de los años “la minería era diferente, mejores medios y mejor formación”, matiza el Ingeniero de Minas quien a la vez recordó que “la minería dio pan a muchas generaciones y tenemos que agradecerle a Manuel Blanco que ese pasado siga vivo”.

A la izquierda el edil Jose Real Saavedra, el alcalde, Mario Rivas, el prologuista Roberto Matías y el autor Manuel Blanco

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