Todo el Valle de Laciana se encuentra prácticamente lleno de gente. A los retornados durante unos días a los pueblos de origen, se les presenta la ocasión para reverdecer recuerdos y tradiciones que no deben caer en el olvido de los nuevos tiempos. Es por ello por lo que las actividades deportivas y culturales brotan como flores a lo largo y ancho del Valle.

Además, desde las instituciones públicas se aprovecha el buen tiempo para las consabidas campañas de asfaltado y urbanización, no sólo de calles, sino de carreteras que hacen más cómoda y agradable la vida a forasteros y lugareños. El turismo sigue siendo una de las bazas a jugar por Villablino. Las actividades de invierno tienen que trascender a otros meses del año en otras modalidades. Pero para ello también hacen falta mejores comunicaciones con Ponferrada y León, sus dos potenciales mercados.

Perdida prácticamente la batalla de la térmica de Anllares, la empresa no invirtió en modernización y no lo va a hacer jamás. Queda la resistencia para que gaste su cupo de horas en funcionamiento y realice unas tareas de desmantelamiento ejemplarizantes. Sin embargo tiene mejor aspecto la central de Compostilla, donde sí hubo inversión y modernización hasta hace poco tiempo. Quizás, siempre con el apoyo gubernamental, se logre in extremis un acuerdo de dilatación de vida, un comprador…La mina, en forma testimonial, de acuerdo, no puede morir.

Y luego queda la riqueza de nuestro bosque, valores vegetales y animales. Algo de lo que se escribe mucho y se habla más. Pero de momento, faltan realmente planes, a poder ser privados, de inversión y explotación de la industria maderera y ganadera.