Es sin duda el acto central del Mercau Tsacianiegu que cada año organizan los maestros artesanos de la comarca: la boda tsacianiega. Tilo Pardo -91 años- y Nora Sotorrio -85 años- han sido los protagonistas de este tradicional enlace como también lo fueron aquel 26 de noviembre de 1955 en Caboalles de Abajo. Toda una vida juntos.  

En la iglesia de San Miguel de Laciana han vuelto a dar el sí quiero. El novio, Tilo Pardo llegaba al templo escolatado por la hija de la pareja, Isabel, mientras que la novia lo hacía del brazo del hijo de ambos, Rafael. Todos ataviados con la indumentaria tradicional. A la salida de la iglesia, los novios fueron elogiados con cantares con pandero cuadrado a cargo de las jóvenes Olvido y Rosi acompañadas por parejas del grupo de bailes del Centro de Día de Personas Mayores de Villablino. Después la comitiva se trasladó hasta La Casona donde se repartió la tradicional recha de mantequilla aderezada por bailes del país. 

Un día lleno de emoción y recuerdos marcado por la tradición. Familiares y amigos de la pareja abarrotaron el templo para acompañar a los lacianiegos en este enlace tan especial. Y es que los contrayentes son muy queridos en la zona. Tilo Pardo fue durante años el cartero encargado de acercar la correspondencia a las casas lacianiegas. Además, su gran afición al ciclismo le llevó a participar en numerosas pruebas de este deporte -tanto dentro como fuera de la comarca- y ser además ganador de algunas de ellas.

Hoy continúan felizmente casados y han vuelto a pasar por el altar después de 62 años de unión. Eso sí, quizás más nerviosos que la primera vez. 

Llegada de la novia a la iglesia. / Raíces Lacianiegas

Llegada del novio a la iglesia. / Raíces Lacianiegas