Representantes de UGT y USO afirman desconocer posibles quejas sobre la seguridad en la zona siniestrada

CCOO elaboró un informe interno tras rechazarse la petición de una comisión de investigación

Los representantes de UGT y USO que este miércoles declararon en el juicio que se celebra en León por la muerte de seis mineros en octubre de 2013 en las instalaciones de la Hullera Vasco Leonesa coincidieron en señalar que desconocían la existencia de posibles quejas sobre la seguridad en la zona afectada por el siniestro.

“Nadie me comentó nada, excepto que, en general, era un macizo con mucho gas. No me llegó ninguna queja de seguridad”. Así se pronunció José Antonio Colinas, que fuera miembro del comité de empresa, responsable de la sección sindical de UGT y suplente del comité de seguridad de la Hullera Vasco Leonesa cuando se produjo la invasión masiva de grisú.

Aunque reconoció que trabajar en un área altamente grisuosa provoca “incomodidad y preocupación”, señaló que no le constaba que existiese una situación llamativa en cuando a peligrosidad. “Dicen que el miedo es libre. Cada uno… no lo sé”, dijo, preguntado sobre los testimonios que aseguraban que los trabajadores de la zona afectada tenían temor por las condiciones del taller.

Marco Antonio Martínez Valledor, entonces presidente del comité intercentros de la Hullera Vasco Leonesa y representante del sindicato USO, declaró que no le llegó ninguna queja de los trabajadores de la zona donde se produjo el suceso. “Sinceramente, no. De otra manera, hubiese actuado”, manifestó durante su declaración.

El que fuera responsable de Seguridad Minera de la Federación de Industria de Comisiones Obreras cuando ocurrió el accidente, Rufino Ordóñez, afirmó que el sindicato tuvo acceso a la documentación sobre el siniestro desde el principio. Por otro lado, la empresa negó la posibilidad de crear una comisión de investigación con la presencia de asesores externos, como solicitaron y como se había hecho en accidentes similares, y tampoco lo autorizó la Comisión Nacional de Seguridad Minera.

Por ello, el informe interno elaborado por CCOO sobre el siniestro se redactó en base a la documentación aportada por la Junta y por la empresa y en las declaraciones aportadas por algunos testigos. Ese documento elaborado por técnicos “para intentar buscar las causas y proponer medidas correctoras” recoge que “si se hubiera contactado completamente con la planta superior y se hubiera producido el auto-relleno del post-taller y no hubiera bóveda y los postes estuvieran bien recebados, las consecuencias de la invasión de grisú hubieran sido mínimas”.

Durante el testimonio del vigilante de segunda Manuel Conejo -hermano de uno de los acusados- parte de la acusación puso de manifiesto la aparente existencia de errores en los libros de comunicación entre relevos que reflejan la situación de una zona de trabajo, las incidencias y observaciones aportadas por los vigilantes. “Firmabas si querías; no estábamos obligados a rellenar los libros, pero yo lo hacía”, reiteró preguntado por alguna ausencia de las mismas o por la presencia de un único tipo de letra donde debería figurar más de una.

El vigilante de explotación Gerardo Ordóñez cerró el turno de declaraciones de esta semana y comentó que conocía que el macizo era más grisuoso que cualquier otro. El juicio continuará el lunes 6, a las 9.30 horas.

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