Medio siglo de fervor pero sobre todo de tradición. Fue aquel 14 de agosto de 1967 cuando al caer la noche se iniciaba la primera marcha atlética al santuario de Carrasconte. Y así con antorchas y abriéndose paso entre la oscuridad partía la romería desde el campo de fútbol del Laciana. Un peregrinaje -al que años después se sumó la comarca de Babia- adornado por la habitual corona de flores que, por aquel entonces y también hoy en día, se ofrece a la Virgen tras la llegada al templo.

Nacía de este modo una tradición que ha sido repetida cada año y sin interrupción. Y se gestó a través de un joven lacianiego llamado Abilio Cadenas que regresaba, por aquel entonces a su tierra, después de cumplir el servicio militar en Canarias. Allí, en las islas, presenció cómo cuatro chicos corrían custodiando una corona de flores hasta la basílica de Nuestra Señora de La Candelaria -Tenerife-. Una idea que el lacianiego expuso ante la Comisión de Fiestas de San Roque -de la que él mismo formó parte- y que podría ser perfectamente realizable hasta el santuario de Carrasconte. Y efectivamente lo fue, lo es y lo seguirá siendo.

Medio siglo después, el lacianiego echa la vista atrás y recuerda la caravana de coches que aún invadía Villaseca de Laciana mientras la corona de flores estaba entrando en el templo. Él fue el gestor de esta tradición deportiva y cultural de gran arraigo en la comarca. Pero no estuvo solo en tan encomiable labor. Contó con la colaboración de, por ejemplo, José Manuel Villar -profesor-, encargado de escribir y dar lectura a la ofrenda que se otorgó a la Virgen en esa primera marcha atlética, Jesús Torre, edil de Fiestas y Deportes por aquel entonces o Óscar Travieso uno de los corredores de la marcha y también miembro de la Comisión de Fiestas de esa época.

Ahora, José Manuel Villar volverá a dedicar la ofrenda a la Virgen este año y junto a Óscar Travieso, Abilio Cadenas y Luis Miguel Torre -hijo de Jesús Torre- serán los encargados de portar, en el transcurso de la marcha y durante unos metros, la corona de flores. Los 4 juntos, además, serán quienes la depositen en el altar del santuario. Y es que tal y como ha señalado el actual edil de Fiestas, Ángel Gutiérrez, “es un reconocimiento a los hombres por los que comenzó esta tradición”. El concejal, además, ha querido lanzar un mensaje a la sociedad lacianiega para que en este 50 aniversario se sumen a la marcha atlética con el fin de impulsar uno de los actos con más arraigo de la comarca porque, como bien señaló la edil, Olga Santiago la subida a Carrasconte se vive “con fervor, esperanza y confianza. Es la bandera que une a lacianiegos y a babianos y deseamos que siga siendo un evento festivo”.

Fiesta de Interés Turístico Provincial

Hace ya muchos años que la romería popular a Carrasconte fue reconocida por la Diputación de Leóncomo una manifestación de interés turístico provincial “por su singularidad y marcada tradición que constituyen el reflejo más fiel de la civilización y herencia histórica y cultural de León y por lo que es indudable merecedora de este reconocimiento”.

Los primeros escritos en los que se hace referencia a la romería datan del siglo XVII. Hoy sigue siendo esa manifestación religiosa que reúne en el santuario a multitud de feligreses que depositan su fe y sus promesas en la Virgen. Es un día de misa, de ofrendas florales y limosnas, de comida campestre y visita obligada a los tradicionales puestos. Pero sobre todo es un día de tradición en el que se canta aquello de: ‘Virgen de Carrasconte, carrascontina que, entre Babia y Laciana estás “ponida…”’

Imagen de la marcha a Carrasconte. / Diputación de León