La mayor evacuación que ha tenido lugar en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial se ha producido hoy en Frankfurt, después de que la Policía haya desalojado a 70.000 personas del centro de la ciudad para poder desactivar sin riesgo una bomba lanzada durante esa contienda, hallada en la capital financiera alemana el 29 de agosto durante unas obras en el barrio de Westend. La bomba es una mina aérea HC 4000, con 1,4 toneladas de explosivo, que fue arrojada  por los británicos pero que no se detonó y que ha permanecido enterrada durante todos estos años, según publican los medios alemanes.

El Westend es una populosa zona residencial del centro, en la que además se ubica el campus universitario y un área de oficinas y edificios de diversas instituciones. De hecho, la bomba “se ha encontrado a un par de manzanas de varias facultades”, según nos explica Cristina Rodríguez, una leonesa afincada en Frankfurt, que hasta hace un par de años residía muy cerca de ese lugar, una zona de “ambiente universitario, cafés y restaurantes muy frecuentados por los estudiantes y por jóvenes en general”.

Un perímetro de seguridad de 1,5 kilómetros

El perímetro de seguridad en torno al lugar donde a lo largo del día de hoy se ha procedido con éxito a la desactivación del artefacto -operación finalizada a las 19,00 horas- se ha establecido en 1,5 kilómetros, de ahí la magnitud del desalojo, para el que se ha esperado al domingo al objeto de no colapsar la ciudad. En el área de seguridad se encuentra la televisión de Hessen, la Ópera y algunos de los principales bancos, incluido el Santander, así como el Bundesbank, además de dos hospitales y numerosas residencias de ancianos, que también han sido cerradas tras el traslado de enfermos y mayores a otros centros.

Para hacer más llevadero el obligado abandono de sus hogares durante todo el día, el Ayuntamiento habilitó el recinto ferial y ofreció la entrada gratuita a los museos. Según datos facilitados por el Cuerpo de Bomberos y la Policía de Frankfurt, en el operativo han trabajado un millar de bomberos y una cifra aún superior de agentes de policía y otros cuerpos, que velaron no solo por la seguridad de los ciudadano, sino también por la de sus pertenencias, por si algún amigo de lo ajeno tuviera en mente aprovechar la situación para robar. Además, ha sido necesario la puesta en marcha de un gran dispositivo sanitario para el traslado de las personas con problemas de movilidad.

Los problemas del desalojo

Aunque la evacuación, a partir de las seis y media de la mañana, se ha desarrollado con normalidad, los trabajos de desactivación se han iniciado algo más de lo previsto, ante la reticencia de algunas personas a abandonar sus hogares. “Por lo visto ha habido problemas con un grupo de jóvenes que estaban de ‘afterhours’, de fiesta en una casa, con algunos ciclistas y con residentes que, simplemente, se negaban a abandonar su hogares”. No obstante, la operación ha estado “muy organizada” y la población tenía noticia de ella desde hace días, según Cristina, que afirma que fuera del área de seguridad el día se ha vivido “como otro domingo cualquiera”.

250.000 bombas en el subsuelo alemán

Stefan Kalis, historiador alemán y cónyuge de Cristina Rodríguez, explica a este medio que en Alemania, previamente a la realización de obras en el subsuelo, incluidas las de construcción de cualquier edificio, se hace una prospección en busca de posibles bombas de la II Guerra Mundial. “Se utilizan mapas de los Aliados, ingleses y americanos”, comenta.
La anterior evacuación de magnitud debido  a una bomba tuvo lugar a finales de 2016 en Augsburgo, con el desalojo de 54.000 personas. Los expertos creen que todavía hay cerca de 250.000 bombas en el país lanzadas por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial y que por algún problema técnico no explosionaron.
En Frankfurt, los bombardeos durante esta guerra destruyeron el 52% de su núcleo urbano, llevándose la peor parte el casco histórico, que fue arrasado y del que apenas quedan en pie unas calles, si bien desde hace décadas la zona está sometida a una continua labor de reconstrucción.