Las fuerzas de izquierda de Castilla y León han dado un paso decisivo de cara a la próxima cita electoral autonómica. Tras meses de encuentros informales y colaboración a distintos niveles, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes Equo han alcanzado un acuerdo para concurrir juntas a las elecciones a las Cortes de Castilla y León.
El acuerdo supone el arranque de un proceso de construcción de un programa común y de la configuración de candidaturas en las nueve provincias, abierto a la incorporación de otras formaciones políticas afines. Según han explicado los impulsores, este proceso será participativo y culminará en el mes de noviembre, cuando se definan definitivamente las listas y el proyecto político con el que concurrirán a las urnas.
Las organizaciones implicadas defienden que la unidad es lo que la ciudadanía espera de la izquierda en Castilla y León: un espacio sólido, con un proyecto social y de desarrollo capaz de revertir “38 años de políticas insolidarias y crueles con el territorio”.
Desde Izquierda Unida, formación que ya había defendido públicamente la necesidad de construir alianzas en torno a Sumar, se subraya que la fórmula debe garantizar la participación de la militancia y de la ciudadanía en general, con mecanismos democráticos de elección de candidaturas y un programa de mínimos compartido. El nuevo frente común encara, no obstante, desafíos relevantes. La definición de quién encabezará las candidaturas provinciales, el grado de autonomía de cada organización en el seno de la coalición y la visibilidad que tendrán todas las formaciones son cuestiones que todavía deberán resolverse. Aun así, los partidos consideran que este arranque simboliza una oportunidad para reforzar la presencia política de la izquierda transformadora en una comunidad donde el Partido Popular gobierna de manera ininterrumpida desde hace más de tres décadas.
El proceso busca también reforzar el arraigo territorial de las fuerzas de izquierda, apostando por candidaturas pegadas a la realidad local y por un programa que incluya propuestas específicas para el mundo rural, la transición justa en las comarcas mineras, la lucha contra la despoblación y la defensa de los servicios públicos.
De cara a los próximos meses, se celebrarán encuentros provinciales y asambleas abiertas para recoger propuestas ciudadanas. El objetivo final es presentar en noviembre un proyecto político que, más allá de las siglas, logre aglutinar a un electorado de izquierdas que hasta ahora ha acudido dividido a las urnas.