Num: 1653 | Miércoles 16 de junio de 2021
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El lacianiego Javier Ares lidera el sistema solar que hará volar un dirigible único en el mundo

La aeronave estratosférica, de la firma Ecosat Airships, filial propiedad 100% de la empresa Capgemini Engineering, es un proyecto de I+D+i en el que trabajan treinta ingenieros de diferentes ramas


Es un proyecto pionero a nivel mundial. Y se está desarrollando en León. Sí, en León. Porque no existe en todo el planeta un dirigible semirrígido de Alta Altitud (HAPS, High Altitude Platform Seudo Satelite), no tripulado y alimentado exclusivamente por energía solar como éste, con aplicaciones para observación terrestre, defensa y seguridad y telecomunicaciones.

Esta aeronave estratosférica, de la firma Ecosat Airships, filial propiedad 100% de la empresa Capgemini Engineering -anteriormente Altran España-, es un proyecto de I+D+i en el que trabajan, desde años atrás, una treintena de ingenieros de diferentes ramas como la industrial, aeronáutica o telecomunicaciones. Por cierto, en toda la plantilla solo hay dos leoneses, uno de ellos el joven lacianiego, de 25 años, Javier Ares, que tiene mucho que decir de este plan porque el de Caboalles de Abajo capitanea el equipo que conseguirá que el híbrido vuele, a 20 kilómetros de altitud máxima, a través de energía solar. 

Ares -ingeniero industrial- está muy especializado en energía solar. De hecho, centró su tesis fin de Máster en los paneles solares. Precisamente fue su manejo en la temática la que hizo que hoy esté al frente del sistema solar del híbrido. “Buscaban un perfil con conocimientos en profundidad en energía solar, personas muy especializadas”,confiesa, pero también querían profesionales que se desenvolvieran con soltura en el campo I+D, terreno que aborda con facilidad ya que pertenece a un grupo de investigación.

Pero… ¿qué es exactamente este artefacto y qué es lo que lo hace tan diferente?. Es, tal y como explica Javier, un dirigible estratosférico conocido como pseudosatélite, un híbrido a medio camino entre satélites, dirigibles y plataformas aeronaúticas, explica. “Un artefacto que en dos décadas le va a comer todo el terreno a los satélites“, matiza el joven.

Los últimos años -sigue diciendo- “la industria aeronáutica se centró solamente en lanzar satélites”. No se tenía en cuenta ni costes ni contaminación. Esto ha cambiado “porque, afortunadamente, existe cierto compromiso con el medio ambiente y con las energías renovables”. Y es por eso que hace unos cinco años se comenzaron a desarrollar este tipo de plataformas que frente a un satélite convencional tienen ciertas ventajas en tres pilares fundamentales, tal y como relata Ares.

Son más baratas en términos de fabricación y mantenimiento, consiguen reducir el impacto ambiental y por ende la basura espacial, y brindan una mejor cobertura de cara al desarrollo de 5G. “Al volar más bajo, mejor cobertura. Dará soporte específico a áreas concretas muy grandes que están desabastecidas de comunicaciones”, especifica el ingeniero.

Porque el dirigible tiene muchas utilidades. En telecomunicaciones; 3G/4G en áreas de baja densidad, tráfico marítimo y aéreo, cobertura en emergencias; en observación terrestre, aplicaciones agrícolas y medioambientales, cartografía, prevención de incendios y en defensa y seguridad; control migratorio, vigilancia de fronteras…

Y hasta aquí puede leer el lacianiego, el resto de especificaciones son altamente secretas. Lo que sí está claro es que se trata de una ambiciosa iniciativa, que cuenta con una inversión de 25.000.000 de euros, para dotar al planeta de una tecnología única en el mundo. Proyecto financiado, en parte, por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea y la Junta de Castilla y León, a través del Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICE).

Javier Ares

¿Por qué en León?

Podría llamar la atención que un proyecto de calado tan importante haya recaído en León. Pues bien, Javier Ares desvela las claves. Se eligió esta ciudad porque el plan requería de un aeropuerto “fantasma” y “uno de ellos es el de León”, recuerda el lacianiego. Desde el punto de vista de vuelos comerciales, “hay muy pocos”, algo que permitía desarrollar el plan más fácilmente de cara a las pruebas pertinentes para hacer volar el artefacto, si bien es cierto, otros aeropuertos también estuvieron en el foco, “pero finalmente ganó León”, dice orgulloso Ares.

El de León tiene a favor otro punto más. “Posee mucha infraestructura para construir naves en parcelas sueltas”, matiza el ingeniero, pero también juega con ventaja porque “en un radio pequeño no tiene cerca poblaciones lo que facilita el lanzamiento del vehículo” ya que, tal y como recuerda el ingeniero, “es un dirigible autónomo, se va a pilotar desde tierra y si se descontrola en los primeros metros… pues hay que tener cuidado para que no pase lo que no queremos”. Sea como sea por una vez León ganó.

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