El Festival del Fisuelo recibe a Angélica Rubio con un digno homenaje a los mineros

El festival también rindió homenaje a cinco mineros de Cervera de Pisuerga

Acto institucional del Festival del Fisuelo en Villablino con autoridades locales.
En el salón plenario recibiendo a las autoridades: En la foto de izquierda a derecha: Cristian Rivas, concejal de festejos, Angélica Rubio, periodista y mantenedora del IV Festival del Fisuelo, Mario Rivas, alcalde del Municipio y Jorge Ibáñez, alcalde de Cervera de Pisuerga. / LD.

El Ayuntamiento de Villablino acogió a las 19:00 horas el acto institucional de bienvenida del Festival del Fisuelo, marcado este año por la presencia destacada de la periodista lacianiega Angélica Rubio. La comunicadora, que ya fue pregonera de las fiestas del municipio en 1992, firmó en el Libro de Honor antes de dirigirse al salón plenario, donde compartió reflexiones cargadas de memoria y de reivindicación minera.

Al recibimiento asistieron autoridades locales y de diversos territorios mineros, aunque varias de ellas no pudieron desplazarse a causa del mal tiempo que afecta en estos días a buena parte de la provincia. Tras la recepción en el consistorio, la comitiva se trasladó al polideportivo municipal para continuar con los actos oficiales del festival.

“Hacemos esto con el pecho encogido”

El alcalde de Villablino, Mario Rivas, abrió las intervenciones con un mensaje profundamente emotivo. “Hacemos esto con el pecho encogido”, afirmó, recordando la incertidumbre que atraviesan las cuencas y la necesidad de reflexionar sobre “las oportunidades que se nos niegan a esta tierra”. Señaló que la minería, aun en su forma más residual, continúa siendo una referencia vital para quienes desean seguir viviendo en Laciana: No podemos poner por delante la vida de la gente que quiere quedarse en la mina. La mina es saber que entre todos se puede sacar cualquier circunstancia hacia delante.”

Rivas insistió en la importancia de mantener vivas las tradiciones que unían a las familias mineras y ganaderas, “especialmente en los buenos momentos”, y defendió la memoria colectiva de lo que la minería dio y dejó en el territorio.

Recordó además el hermanamiento iniciado el pasado año con Igüeña, que en esta edición se amplía a Cervera de Pisuerga. “Este año lo hacemos con Cervera, un municipio que tiene mucho que ver con el Valle de Laciana. Desde diferentes territorios lo hemos sacado adelante”, declaró, subrayando también que aquella localidad palentina ha sufrido los efectos recientes de los incendios.

“Nos separan tres horas, nos une todo lo demás”

El alcalde de Cervera de Pisuerga, Jorge Ibáñez, agradeció el gesto del hermanamiento y la invitación a participar en el Festival del Fisuelo, destacando la identidad compartida de las cuencas mineras. “Es el carácter que dan estas cuencas. Nos separan tres horas de autobús, pero nos une la ganadería y también la minería. La actividad minera nos une doblemente.”

Ibáñez recordó la historia común marcada por el sacrificio, mencionando incluso a quienes trabajaron en condiciones extremas durante la dictadura franquista, como el caso de Lorenzo, uno de los vecinos que realizó trabajos forzados y cuya experiencia “también comparte el territorio leonés”.

“Siempre estamos en el mismo punto”, continuó, “las cuencas mineras tenemos un porte que no tienen otros territorios. Tenemos mucha gente que quiere quedarse, y jóvenes que quieren quedarse”, reivindicó la fortaleza del territorio. Partimos con un músculo que otros no tienen. Si se nos da esperanza y fondos, aquí hay potencial.”

Angélica Rubio: memoria, lucha y fisuelos

La mantenedora del festival, Angélica Rubio, tomó la palabra con un discurso cercano y autobiográfico. “Este año no podía decir que no porque me sentía obligada a venir. Soy muy golosa y me encantan los fisuelos”, bromeó. La periodista —hija también de cuenca minera— habló de la dureza de la vida en torno al pozo: “Un trabajo tan duro marca una vida familiar dura. Yo recuerdo que si mi padre no llegaba a las 17:00 a casa se le iba a buscar.”

Rubio reivindicó el espíritu combativo de las cuencas y alertó del riesgo de caer en el derrotismo. “Estoy muy contenta de ver corporaciones y alcaldes que tienen las ideas claras, que saben qué quieren reivindicar, si la tierra pierde ese espíritu acabaremos asumiendo una opinión derrotista. Esa es la tónica que nos quieren imponer.”

También evocó momentos históricos vividos en primera persona, como la marcha minera del 92. “Fue un movimiento histórico y tuve el privilegio de vivirlo y contarlo. Recuerdo la gente en el encierro del Pozo María, y cómo aquellas movilizaciones lograron unir a toda la provincia y a todo el país.”