Después de más de tres meses de inactividad, la central térmica de Compostilla, ubicada en Cubillos del Sil, ha vuelto a poner en marcha su producción energética con carbón. De este modo, los grupos 3 y 5 han comenzado a producir debido a que el mercado demanda energía por falta de otras fuentes alternativas. Hasta la térmica llegaba, en las últimas horas, carbón procedente de la empresa minera Astur Leonesa. Todo ello, fruto de un primer acuerdo alcanzado, a principios de mes, entre responsables de Endesa, propietaria de las instalaciones, y la propia compañía.

Un parche temporal que al menos permite que los trabajadores puedan percibir el pago de las nóminas adeudadas, tal y como a explicado a Laciana Digital, el presidente del comité de Empresa, Pablo Ménguez, además de que evita, aunque sea de forma momentánea, la disolución de la empresa.

Al respecto, la compañía eléctrica mantiene “contacto contínuo” con otras dos empresas del sector, Uminsa e Hijos de Baldomero García (HBG), cuyos trabajadores se concentran todas las semanas a las puertas de las instalaciones de la central. En ese “tira y afloja”, como lo definió el presidente del comité de Uminsa y responsable autonómico de minería en el sindicato UGT, Jorge Díez, la eléctrica y las compañías mineras aún no han cerrado un acuerdo concreto “en cuento a precio y toneladas”.

Uminsa da empleo a más de 160 trabajadores, cuyos contratos se verían abocados a la extinción en caso de no reanudarse las ventas de carbón “de manera urgente”, advirtieron los administradores concursales de la compañía. Esa situación ya se ha producido en HBG, donde los 72 trabajadores que formaban parte de la compañía tienen el compromiso de los propietarios para reincorporarse en cuanto se reanuden los suministros.