Las huellas de la minería romana del oro son esos vestigios que el Ayuntamiento pretende poner en valor con el fin de dar una visión más completa del pasado de la comarca y de su importante legado cultural. Para lograr dicho cometido se ha sometido a pleno la solicitud de una subvención, a la administración autonómica, con la que financiar la ejecución del proyecto ‘Ruta del oro del Valle de Laciana’ que tiene por objeto la señalización y el acondicionamiento de una senda -denominada ‘ruta norte del Nevadín’– que mostrará al visitante cinco complejos mineros y parte de la red de canales de explotaciones auríferas romanas. La propuesta, presentada por el propio equipo de gobierno, fue aprobada en la sesión plenaria por unanimidad de todos los concejales presentes.

El proyecto contempla una inversión de 17.138,81 euros cuya subvención que correría a cargo de la Consejería de Cultura y Turismo, según la convocatoria de concesión de ayudas destinadas a entidades locales para financiar actuaciones de mejora de la calidad en las infraestructuras turísticas correspondientes al año 2017.

El alcalde de Villablino, Mario Rivas, matizó que esta nueva ruta complementaría al proyecto de los poblados castreños del municipio  -que conllevó la construcción del centro de interpretación de los castros además de excavaciones y colocación de cartelería en La Muela y La Zamora-. Una senda muy característica, que tal y como ha explicado el regidor, “solo tenemos en lugares como la comarca de Laciana”.

El proyecto de la ruta del oro

De todos los enclaves con huellas de minería romana se eligió, para esta primera ruta, aquella zona que concentra el mayor número de evidencias, aunque el plan se podría extender, en fases sucesivas, al territorio del Alto Sil, es decir, a otras zonas del municipio. La ruta elegida abarca una zona de importantes explotaciones auríferas que se sitúa al sur de la comarca, en las cabeceras de los arroyos Urria, La Brañina y Cuvachín, correspondientes a las localidades de Rabanal de Abajo, Llamas y Rabanal de Arriba, en el entorno de las brañas de estos tres pueblos.

Se pretende poner en valor cinco sectores con vestigios de minería antigua: Glacheiro, las minas de Brañadurria, la Escrita, el Ochadoiro y las minas de Cubajo en un circuito de 13,586 kilómetros con punto de arranque y final en Rabanal de Abajo y un desnivel máximo de 840 metros. El recorrido, de dificultad media-fácil y una duración estimada de 4,5 horas, atravesaría un paisaje natural de gran interés y con vestigios etnográficos muy atractivos como algunos complejos de cabanas y chozos aislados.

Dado que la ruta transcurriría por el espacio natural de Sierra de Ancares-Alto Sil, toda la cartelería se adaptaría al manual de señalización turística de Castilla y León y específicamente al diseñado para los espacios naturales. De esta forma, se colocarían carteles turísticos de inicio de ruta, carteles indicadores, mesas informativas y balizas.